HISTORIA INSTITUCIONAL

Historia Institucional

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Historia de la Unidad Educativa Particular

Francisco Febres Cordero «La Salle»

La Unidad Educativa Particular “Francisco Febres Cordero” – La Salle fue fundada en el año 1944, responde al sector educativo, su estatus legal es Particular, forma parte de las veinte (20) Instituciones Educativas sin fines de lucro que los Hermanos de La Salle administran en el Sector Ecuador y se encuentra adscrita al Distrito Lasallista Norandino conformado por Venezuela, Medellin y Ecuador. De acuerdo con las directrices de la Iglesia católica, la filosofía de San Juan Bautista de la Salle y el marco legal vigente, nuestra Institución ofrece una propuesta educativa evangelizadora, fundamentada en la vida, los valores y la integralidad del ser humano, la cual se lleva a cabo a través de un equipo de trabajo idóneo, líder, con visión de futuro, altamente capacitado y comprometido con la prestación de un servicio educativo de excelencia en el marco de la mejora continua y permanente. Estamos ubicados en Ecuador, en la Provincia de Pichincha, Cantón Quito, específicamente en la calle Asunción Oe5-80 y Estados Unidos.
La Unidad Educativa es una Institución al servicio de la niñez y juventud desde 1944, lleva el nombre de nacimiento del Santo Hermano Miguel.
En los años de 1940 – 1941: el primer Cardenal del Ecuador Dr. Carlos María De La Torre, ilustre Ex estudiante de La Salle, escuela ‘»El Cebollar» y discípulo del Santo Hermano Miguel; solicitó al Hno. Visitador del Distrito del Ecuador, crear un Colegio Normal, para formar maestros para las Escuelas Católicas; al mismo tiempo que entregó con escritura pública el terreno y el dinero, para la construcción, y encargó a la comunidad de los Hermanos Cristianos la planificación y ejecución de este proyecto.


En la actualidad contamos con una Unidad Educativa con 10 años de educación general básica, superior y 3 años del bachillerato general en ciencias, se han conformado procesos de gestión tales como: Pastoral, Desarrollo Humano, Curricular y Administrativo, todos estos encaminados a brindar una educación centrada en el desarrollo del pensamiento crítico reflexivo para niños y jóvenes del país.
Son 75 Años de Historia reconociendo a Jesús en nuestros niños y jóvenes, 75 Años de Historia sensibilizando a nuestros niños y jóvenes en el compromiso hacia los más necesitados. 75 Años de Historia en el Colegio Francisco Febres Cordero – “La Salle” de Quito que nos llevan a relanzar el proyecto educativo y a pensar en grande… a asumir la vida con los Valores que nos hacen familia Lasallista.
La finalidad de la escuela lasallista es que los alumnos aprendan a vivir bien y a partir de ella se estructuran todas las acciones formativas que lleva a cabo la Comunidad Educativa. Desde esta concepción de la escuela lasallista se produce un cambio en el modo de educar, se promueve el paso de un sistema educativo centrado en la transmisión de conocimientos hacia aprendizajes centrados en las necesidades de los alumnos que lleva a considerar la cultura y sociedad en la cual se desenvuelve. Este es un componente decisivo que ratifica la inspiración fundacional lasallista y el compromiso con la educación de calidad: “Tenemos que luchar por la excelencia en el contenido, los procesos y las estructuras de nuestras instituciones educativas” Hermano Cledes Casagrande
El estudio a las reformas innovadoras introducidas por De La Salle y los primeros Hermanos, permite comprender que lo que se aprendía en la escuela lasallista estaba en consonancia con las necesidades de los alumnos. Aprender a leer y escribir en francés, antes que, en latín, aseguraba que los alumnos continuaran aprendiendo a lo largo de su vida (OC, MLF 4 y MLF 8,2). El aprendizaje de la urbanidad y el sistema simultáneo de enseñanza facilitaban las relaciones entre las personas y eran el medio para aprender a vivir en armonía con la sociedad (Cahier Lasallien 62, 2006:119).

Lo que se aprende en las escuelas lasallistas del siglo XXI también debe estar en consonancia con la realidad y necesidades de los niños y jóvenes de hoy, manteniendo conexión sistémica entre los principios de la educación lasallista y las políticas de los sistemas educativos de cada país.
El sistema educativo ecuatoriano con la emisión de la nueva Constitución de 2008, Ley Orgánica de Educación de 2011 y RLOEI de 2012, ha iniciado procesos de Actualización y Fortalecimiento Curricular de la Educación General Básica y de Lineamientos Curriculares del Bachillerato General Unificado, fundamentados en los aportes de las teorías pedagógicas más influyentes, sobre todo del constructivismo, el cognitivismo, algunos principios de la pedagogía crítica y de la educación popular.
La escuela lasallista como parte del sistema educativo ecuatoriano, establece un diálogo propositivo con el Modelo Educativo vigente del Ministerio de Educación que plantea a partir del desarrollo de la condición humana, el buen vivir y la enseñanza para la comprensión formar personas con:


• Capacidad para interpretar y solucionar problemas de la vida. 

• Que utilicen métodos participativos. 

• Con un pensamiento y modo de actuar lógico, crítico y creativo.


Es interesante subrayar que la palabra «espiritualidad» no apareció en la lengua francesa más que en el siglo XVII, para distinguir entre itinerarios, totalmente distintos, seguidos por cristianos piadosos, hombres o mujeres, de acuerdo con su lectura personal del Evangelio. Cuando se emplean expresiones tales como «espiritualidad ignaciana», «espiritualidad carmelitana» o «espiritualidad franciscana», el adjetivo utilizado personaliza el término «espiritualidad»; parece sin embargo que hay un significado común importante en el nombre en sí mismo.
Así pues, ¿qué puede aportar de más el calificativo «lasallista» a este significado común del término «espiritualidad»? Según el artículo del H. Gerard Rummery, aportaría un «sabor» particular o una acentuación real al nombre, a causa del lazo inseparable que une la historia de la vida de San Juan Bautista de La Salle y el movimiento educativo específico en el mundo, del que es el Fundador.
El autor subraya que si el movimiento inicial, empezado hace más de 300 años, atrajo personas que eran esencialmente maestros en el sentido característico del término, esta herencia es compartida hoy por un amplio abanico de individuos, principalmente profesores, pero igualmente por trabajadores sociales, equipos de gestores y administradores, y toda persona que pueda ser considerada como parte de la gran familia de educadores lasallistas. En este artículo, el autor evoca la espiritualidad lasallista bajo los aspectos

  1. Espíritu de comunidad
  2. Espíritu de fe
  3. Espíritu de celo
  4. Espiritualidad «práctica»
  5. Metáforas propias de la espiritualidad lasaliana
  6. Hacia una conclusión
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U.E.P Francisco Febres Cordero La Salle
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